Otro aporte de Pato, espero lo disfruten como yo lo he hecho:
Había tomado clases con varios profesores y como me consideraba bastante
seguro, decidí mi "debut milonguero", y esa noche fuí a
Por eso de elegir una dama para bailar y no ser correspondido, (maldito temor
al rechazo), me quedé atornillado a la silla, solo, y hasta que se hicieron las
cuatro de la madrugada.
Inesperadamente ( y ahora se lo agradezco públicamente) un señor mayor, gran
bailarín, se acercó para decirme:
--Pibe, son los últimos tres tangos; salí a bailar o rajate para siempre de la
milonga ...
Su sinceridad me quitó el miedo: hice un disimulado paneo de 180 grados, para
elegir a la mujer más hermosa y más milonguera; la invité con un "cabezaso
moderado", que le copié a un milonguero, - ex jugador de futbol en primera
división - ...; ella asintió, bajando su mentón en dirección al pecho.
En la pista bailamos tres tangos de aquellos y al finalizar, sentí por primera
vez en la vida, que me había enamorado de verdad; al volver a mi lugar veo que
el gran bailarin, mi compañero de mesa, se ponía el saco para irse, y le dije:
--Le quiero contar que me... me enamoré de la piba.
--No seas gil! andá y decíselo! -me dijo con seguridad-.
Como en ese estado no me sentía ningun gil, fuí y se lo dije, mirándola a los
ojos,
--Señorita, le quiero decir que me enamoré de usted.
--La dama, por un instante me miró asombrada, luego me dijo sonriente:
--¿Ah, si?..., llamáme por teléfono.
Como yo no quería que se sientiera tan orgullosa por mi interés, dejé pasar un
tiempo antes de llamar ... no sé si fueron dos o tres minutos...
Ring, Ring, Ring, Riing, Ring, Riiing, Ring,... -- se debe estar sacando la
ropa o ya se durmió, imaginaba ansioso--; de pronto ...
--Hola.
--Holá, --dije--.
--¿Quién habla?
--El Pato, ¡Tu enamorado!
--Ah, si, te reconocí por la voz, Venite a casa que no hay nadie!
No sé contarles todo lo feliz que me sentí en ese momento, ninguna mujer nunca
me había dicho algo así! Mientras disfrutaba de la suerte, que esa noche estaba
de mi lado, se me ocurrió cierta picardía para volver a escucharla:
--Estoy en "un público", no se oye bien, ¿me podés repetir ?..
--Si, como no, ve ní te a ca sa que no hay na die ...
Me lo decía tan clarito con todas las sílabas... Créanme, era maravilloso e
increíble lo que estaba escuchando , por eso volví a la estrategia dos veces
más,
--No se escucha nada! y me estoy quedando sin monedas, disculpáme... me podes
repetir una vez más?..
--Si como no, veníte a casa que no hay nadie...
... .... .... ... ... ...
... ... les quiero contar que fuí y no había NADIE!
Pato Duek


jajajajaja, muy buena historia!!!Saludos,Lorena.
jajajajaja, muy buena historia!!!
Saludos,
Lorena.